Así es exactamente cómo me he sentido esta última semana. No es que antes fuera mucho mejor, no... Pero de alguna forma esta semana se han precipitado un montón de mezclas en el fondo de la probeta, haciendo que me faltara el aire en más de una ocasión.
Aparte de las salidas nocturnas, (reflexión: o dejo de salir de noche o me vuelvo vampiro, para no tener que dormir), la casa se me ha inundado de terapeutas, educadores y asistentes sociales. Todos han decidido que esta semana era la idónea para hacer entrevistas, observaciones y reuniones. Hemos llegado a ser 11 personas en casa repartidas por las diferentes habitaciones con un nexo de unión: yo misma... Si calculamos que cada una de esas 10 personas pueda necesitar algo digamos cada media hora, sale a una pregunta cada tres minutos. Qué manera de ir de arriba a abajo...
También ha habido historias agridulces. Por ejemplo, la organización de la cena de Navidad de la empresa. Por una encerrona de las habituales, me ha vuelto a tocar organizarla a mí. Tras los diferentes EREs, la cena de Navidad de la empresa se había convertido en una excusa perfecta para ver a los amigos ex-compañeros de trabajo que a duras penas ves. Era una garantía de que, al menos una vez al año, nos veíamos... Pues este año parece que para algunos ya no era tan importante que nos viéramos. Después de pasarme una semana persiguiendo a la gente (ahora sí que vengo, ahora creo que no porque a lo mejor me sale una cosa y no puedo, etc), se me han inflado las pelotas (con perdón) y he renunciado a participar en este dislate.
Me duele en el alma que lo que una vez fue una cita ineludible y muy esperada por todos, se haya convertido en una obligación más para la que buscar una excusa para no asistir. Pero no tiene ningún sentido hacer esfuerzos por nadie cuándo son unidireccionales. Tengo mucha más gente a la que cuidar y que además de dejarse, me pone las cosas fáciles.
Pero siempre me ha creado una profunda desazón cerrar una época, y eso es lo que me temo que ha pasado. Siempre nos quedará París. O tal vez no.
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viernes, 27 de noviembre de 2009
miércoles, 18 de noviembre de 2009
Fragilidades
Es curioso como construimos los pilares de nuestra vida. En ocasiones los pilares son firmes como rocas, columnas sólidamente asentadas en una base de hierro... Y de allí no se mueven, oiga usted.
Pero en ocasiones aparecen pilares chiquitines, sin apenas darnos cuenta, que se apoyan dónde buenamente pueden y se quedan allí a esperar que cargues. Y algunos hacen extraordinariamente bien su función. Tanto que se convierten en pilares imprescindibles para sostener la poca cordura que los embites que recibes te va dejando.
Hoy me han arrancado, sin previo aviso, uno de esos pilares. Malditas víboras deslenguadas. Que el cielo las confunda.
Hoy estoy un poco más sola.
Hoy me siento mucho más frágil.
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Pero en ocasiones aparecen pilares chiquitines, sin apenas darnos cuenta, que se apoyan dónde buenamente pueden y se quedan allí a esperar que cargues. Y algunos hacen extraordinariamente bien su función. Tanto que se convierten en pilares imprescindibles para sostener la poca cordura que los embites que recibes te va dejando.
Hoy me han arrancado, sin previo aviso, uno de esos pilares. Malditas víboras deslenguadas. Que el cielo las confunda.
Hoy estoy un poco más sola.
Hoy me siento mucho más frágil.
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martes, 10 de noviembre de 2009
I have a dream
Esta noche he tenido un sueño, extraño y maravilloso. Pero apenas un sueño.
En él, mi hija se dirigía a mí y me hablaba. Por primera vez oía su voz de niña. Recuerdo que en el sueño no podía parar de llorar de alegría. Tenía una vocecita preciosa, y con ella me hablaba y me explicaba cosas: su color favorito, la comida que más le gustaba y lo que le apetecía hacer en ese momento.
Dicen que algunos sueños se hacen realidad...
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En él, mi hija se dirigía a mí y me hablaba. Por primera vez oía su voz de niña. Recuerdo que en el sueño no podía parar de llorar de alegría. Tenía una vocecita preciosa, y con ella me hablaba y me explicaba cosas: su color favorito, la comida que más le gustaba y lo que le apetecía hacer en ese momento.
Dicen que algunos sueños se hacen realidad...
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martes, 3 de noviembre de 2009
Y ésta tampoco promete...
... Pues siguiendo en la línea de la semana anterior, ésta también ha empezado mal. Tres planes, tres se me fueron al garete el lunes, aunque pude recuperar uno.
Por si fuera poco, hoy me he cansado de que la VISA me vaya denegando todos los pagos que he hecho de una semana a esta parte y he llamado al "banco". No diré nombres no sea que la cosa empeore...
Y van y me cuentan que vieron un movimiento sospechoso (al parecer de 0,07 euros, vamos, siete céntimos de euro) y decidieron hacer un bloqueo preventivo de mi tarjeta. Hasta ahí, acepto pulpo como animal de compañía... Pero lo que no hicieron fue avisarme de que me la habían bloqueado. Y yo venga a pagar con la tarjeta y venga a denegármela. Y venga a mirar si quedaba saldo, y venga a poner cara de circunstancias y dar otra tarjeta, cruzando los dedos.
Finalmente hoy me han dado la información (porque he llamado yo) y ahora me toca renovación de tarjeta (que pagaré yo) y esperar cuatro días sin VISA, que contando el fin de semana por medio, van a ser cómo siete días por lo menos.
Y qué queréis que os diga... Yo sin VISA como que soy menos persona. Así de triste.
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Por si fuera poco, hoy me he cansado de que la VISA me vaya denegando todos los pagos que he hecho de una semana a esta parte y he llamado al "banco". No diré nombres no sea que la cosa empeore...
Y van y me cuentan que vieron un movimiento sospechoso (al parecer de 0,07 euros, vamos, siete céntimos de euro) y decidieron hacer un bloqueo preventivo de mi tarjeta. Hasta ahí, acepto pulpo como animal de compañía... Pero lo que no hicieron fue avisarme de que me la habían bloqueado. Y yo venga a pagar con la tarjeta y venga a denegármela. Y venga a mirar si quedaba saldo, y venga a poner cara de circunstancias y dar otra tarjeta, cruzando los dedos.
Finalmente hoy me han dado la información (porque he llamado yo) y ahora me toca renovación de tarjeta (que pagaré yo) y esperar cuatro días sin VISA, que contando el fin de semana por medio, van a ser cómo siete días por lo menos.
Y qué queréis que os diga... Yo sin VISA como que soy menos persona. Así de triste.
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viernes, 30 de octubre de 2009
Una semana extraña
Esta semana no me ha convencido demasiado, para que nos vamos a engañar. He tenido la oportunidad de experimentar algo que hacía tiempo que no sentía, o al menos no con esa intensidad: la soledad. Vaya usted a saber que extraños mecanismos se alían en tu cerebro para que pequeñas cositas sin trascendencia se combinen asombrosa y eficientemente transformando tu vida en una puta mierda.
Off-topic: lamento utilizar vocablos gruesos en estos escritos, pero no he sido capaz de encontrar un sinónimo que refleje mejor el sentimiento que he tenido al menos durante media semana.
Sigamos... Esas pequeñas cosas sin trascendencia han sido tan nimias como que Mr. Lucky ha estado muy ocupado y no hemos podido disfrutar de nuestra habitual cena intersemanal: le he echado un montón de menos. Otra: el lunes vino la asistenta social del ayuntamiento para hablar de lo que nos ofrecía la Ley de la Dependencia para Sara. Parece mentira que la máxima ayuda que te ofrezcan sea ridícula comparada con los gastos que tienes. Pero bueno, menos da una piedra... Muscul Man ha estado especialmente frío estos días; tampoco nada relevante, quizá yo estaba predispuesta a sentirme sola, pero mira, le he notado lejano...
Por suerte, a partir del miércoles las cosas empezaron a mejorar. Un ratito chateando con Vicky, comentando mis últimas "frivompras"en Internet... (he descubierto una tienda maravillosa en eBay: La Perla Negra, me voy a dejar la mitad de mi nómina, lo veoooo), un ratito de charla con Mr. PKs, una cena fuera ligerita y ya la semana empezó a mejorar.
El jueves Casa Jaime con Vicky, la Mòni y el turroncito de Yerko hablando de la fiesta del 7 de noviembre; hoy cena con mis ex-compañeros de trabajo y mañana partida con Imperator ejerciendo de maestro de ceremonias: parece que, definitivamente, la semana remonta.
Próximamente: de cómo negocié asistir a la RAM 2009. Que Dios nos pille confesados...
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Off-topic: lamento utilizar vocablos gruesos en estos escritos, pero no he sido capaz de encontrar un sinónimo que refleje mejor el sentimiento que he tenido al menos durante media semana.
Sigamos... Esas pequeñas cosas sin trascendencia han sido tan nimias como que Mr. Lucky ha estado muy ocupado y no hemos podido disfrutar de nuestra habitual cena intersemanal: le he echado un montón de menos. Otra: el lunes vino la asistenta social del ayuntamiento para hablar de lo que nos ofrecía la Ley de la Dependencia para Sara. Parece mentira que la máxima ayuda que te ofrezcan sea ridícula comparada con los gastos que tienes. Pero bueno, menos da una piedra... Muscul Man ha estado especialmente frío estos días; tampoco nada relevante, quizá yo estaba predispuesta a sentirme sola, pero mira, le he notado lejano...
Por suerte, a partir del miércoles las cosas empezaron a mejorar. Un ratito chateando con Vicky, comentando mis últimas "frivompras"en Internet... (he descubierto una tienda maravillosa en eBay: La Perla Negra, me voy a dejar la mitad de mi nómina, lo veoooo), un ratito de charla con Mr. PKs, una cena fuera ligerita y ya la semana empezó a mejorar.
El jueves Casa Jaime con Vicky, la Mòni y el turroncito de Yerko hablando de la fiesta del 7 de noviembre; hoy cena con mis ex-compañeros de trabajo y mañana partida con Imperator ejerciendo de maestro de ceremonias: parece que, definitivamente, la semana remonta.
Próximamente: de cómo negocié asistir a la RAM 2009. Que Dios nos pille confesados...
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sábado, 24 de octubre de 2009
Cosas que nunca aprendo
Uno piensa en su infinita ignorancia que aunque no lo sepa todo, hay cosas que las tiene dominadas, vamos, que poco más puede aprender al respecto.
Por suerte, es cuestión de tiempo que algo o alguien te ponga en tu sitio y te haga darte cuenta de lo simple que uno puede llegar a ser.
Me precio de ser una buena conocedora de las personas y un ser esencialmente social; casi hago mi bandera de ello. En ocasiones pienso: si, ese tiene una carrera profesional de la hostia, o aquel es un profundo conocedor de las ecuaciones de Maxwell, las sinfonías de Beethoven, o el ritual circunspecto de los titis a la hora de aparearse... Pues lo mío es socializar. ¿Qué pasa?
Y cuándo estoy a punto de crecerme tanto que me veo dándome con la frente en el quicio de la puerta, va y me enfrento a una situación de esas que te dejan, no ya descolocada, sino teletransportada a trozos, de forma que no ubicas ni dónde tienes la cabeza ni dónde los pies.
Uno piensa en su infinita ignorancia, que los buenos amigos son aquellos que te acompañan en tu experiencia vital; en todas y cada una de las vidas por las que vamos transitando. Algunas con pena, otras con gloria, y la mayoría con una combinación agridulce de ambas. Parece que esos amigos maravillosos (que los hay, desde aquí os digo que os quiero mucho y siempre, aunque no os trate ni mucho menos como os merecéis), son los únicos ciertos... Los que han sido, son y serán, y tiene tendencia a menospreciar a las visitas inesperadas, cómo si el tiempo fuera una magnitud en una sola dirección, cuándo en realidad el tiempo es esférico.
De una temporada a esta parte, estoy conociendo a gente maravillosa, y me sorprendo a mí misma sintiéndome mucho más cerca de ellos de lo que cabría esperar en esa concepción lineal de las cosas que hasta ahora había sido mi devenir social. Ahí está el historiador metido a topógrafo, la enfermera del metal, la chica estupenda y Mr. "Go Me". Todos ellos de una rotundidad absoluta en su unicidad, y que me hacen feliz. Sin más y cada uno en su estilo. No hay que olvidar tampoco al señor de las cervicales, o a la chica comprometida y maravillosa que me envía correos de mis cosas siempre que encuentra algo que me puede interesar. Y a mí especial Sr. Pecas. Cielo, si me lees, que sepas que no me merezco lo que me das, pero que te lo agradezco de todo corazón.
A todos vosotros, y a alguno más que me dejo, seguro, muchas gracias por estar ahí, y por hacerme ver lo tonta que puedo llegar a ser cuándo me pongo :)
Os quiero!
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Por suerte, es cuestión de tiempo que algo o alguien te ponga en tu sitio y te haga darte cuenta de lo simple que uno puede llegar a ser.
Me precio de ser una buena conocedora de las personas y un ser esencialmente social; casi hago mi bandera de ello. En ocasiones pienso: si, ese tiene una carrera profesional de la hostia, o aquel es un profundo conocedor de las ecuaciones de Maxwell, las sinfonías de Beethoven, o el ritual circunspecto de los titis a la hora de aparearse... Pues lo mío es socializar. ¿Qué pasa?
Y cuándo estoy a punto de crecerme tanto que me veo dándome con la frente en el quicio de la puerta, va y me enfrento a una situación de esas que te dejan, no ya descolocada, sino teletransportada a trozos, de forma que no ubicas ni dónde tienes la cabeza ni dónde los pies.
Uno piensa en su infinita ignorancia, que los buenos amigos son aquellos que te acompañan en tu experiencia vital; en todas y cada una de las vidas por las que vamos transitando. Algunas con pena, otras con gloria, y la mayoría con una combinación agridulce de ambas. Parece que esos amigos maravillosos (que los hay, desde aquí os digo que os quiero mucho y siempre, aunque no os trate ni mucho menos como os merecéis), son los únicos ciertos... Los que han sido, son y serán, y tiene tendencia a menospreciar a las visitas inesperadas, cómo si el tiempo fuera una magnitud en una sola dirección, cuándo en realidad el tiempo es esférico.
De una temporada a esta parte, estoy conociendo a gente maravillosa, y me sorprendo a mí misma sintiéndome mucho más cerca de ellos de lo que cabría esperar en esa concepción lineal de las cosas que hasta ahora había sido mi devenir social. Ahí está el historiador metido a topógrafo, la enfermera del metal, la chica estupenda y Mr. "Go Me". Todos ellos de una rotundidad absoluta en su unicidad, y que me hacen feliz. Sin más y cada uno en su estilo. No hay que olvidar tampoco al señor de las cervicales, o a la chica comprometida y maravillosa que me envía correos de mis cosas siempre que encuentra algo que me puede interesar. Y a mí especial Sr. Pecas. Cielo, si me lees, que sepas que no me merezco lo que me das, pero que te lo agradezco de todo corazón.
A todos vosotros, y a alguno más que me dejo, seguro, muchas gracias por estar ahí, y por hacerme ver lo tonta que puedo llegar a ser cuándo me pongo :)
Os quiero!
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jueves, 22 de octubre de 2009
Otro 21 de octubre
Bueno, pues ya ha ocurrido de nuevo. He añadido uno más a la cuenta. No me siento diferente de hace dos días, sin embargo el calendario dice que soy objetivamente mayor. Es curiosa esa divergencia entre los datos objetivos y los subjetivos que se da cuándo cumples años. No importa lo que te diga el cuerpo: eres mayor y punto...
Aunque no me gusta en absoluto utilizar fechas destacadas para hacer examen de conciencia (yo soy más de evaluación continua :)), lo cierto es que llevo una temporada con situaciones que me desbordan (para qué nos vamos a engañar), y a veces me sienta bien parar, planificar y recapitular.
Mirando hacia atrás, estoy razonablemente satisfecha de la evolución de mis cosas estos últimos meses. Algunas de las más importantes las he encauzado (creo) con eficacia, y las otras... bueno, estamos en ello. No hay que pedirle peras al olmo, y, de momento, no estoy echando frutos.
Mirando hacia adelante, varios proyectos me esperan. Este año toca dedicarse a fondo a mi hijo mayor, sin dejar por ello de estar muy encima de mi princesa y no descuidar al de en medio que, al final, es el que acaba recibiendo sólo por ser el que menos problemas tiene. En ese sentido, quiero buscarle un buen sitio en el que potencien su creatividad, magnífica y desbordante. Ese niño tiene un talento inmenso, y sería imperdonable por mi parte no darle cancha para que lo desarrolle.
Me planteé volver a la Universidad, pero una serie de obstáculos burocráticos atrasarán el proyecto al menos un año. No lo descarto; lo dejo en standby por ahora.
Tengo que dedicarme un poco de tiempo a mí, así que he decidido planificar una dieta equilibrada (qué mal como ahora!), algunas sesiones de Body Pump para tonificar, y masajes periódicos con el fisioterapeuta para que me vigile la espalda: allí es dónde envío todas las tensiones, y se acaba resintiendo.
Otra cosa que me preocupa es el montón de gastos extras, inevitables, que se nos vienen encima. Necesito sacar dinero de debajo de las piedras para poder garantizar que mi princesa tenga la atención que merece y necesita. Eso ha hecho que nos embarquemos en un proceso legal para exigir responsabilidades a los que debieron proporcionarnos esa atención y sólo nos hicieron perder un año y medio de nuestro tiempo. Aún está el tema en sus inicios, pero vamos a ir a por todas, y que Dios nos pille confesados.
Tengo la cabeza en plena efervescencia con muchas otras historias, más personales si cabe y, por lo tanto, mucho más "desgastadoras". Tendría que hacer un poco de higiene mental y volver a organizar mi mundo, algo convulso ultimamente. Somos esclavos de nuestras visceras, y eso no siempre es saludable.
Y eso es todo de momento. Me dejo un montón de cosas, seguro, pero habrá tiempo de pensar en ellas. Voy a intentar cambiar la tendencia y vivir de forma analógica, no digitalmente, como llevo haciendo estos últimos años....
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Aunque no me gusta en absoluto utilizar fechas destacadas para hacer examen de conciencia (yo soy más de evaluación continua :)), lo cierto es que llevo una temporada con situaciones que me desbordan (para qué nos vamos a engañar), y a veces me sienta bien parar, planificar y recapitular.
Mirando hacia atrás, estoy razonablemente satisfecha de la evolución de mis cosas estos últimos meses. Algunas de las más importantes las he encauzado (creo) con eficacia, y las otras... bueno, estamos en ello. No hay que pedirle peras al olmo, y, de momento, no estoy echando frutos.
Mirando hacia adelante, varios proyectos me esperan. Este año toca dedicarse a fondo a mi hijo mayor, sin dejar por ello de estar muy encima de mi princesa y no descuidar al de en medio que, al final, es el que acaba recibiendo sólo por ser el que menos problemas tiene. En ese sentido, quiero buscarle un buen sitio en el que potencien su creatividad, magnífica y desbordante. Ese niño tiene un talento inmenso, y sería imperdonable por mi parte no darle cancha para que lo desarrolle.
Me planteé volver a la Universidad, pero una serie de obstáculos burocráticos atrasarán el proyecto al menos un año. No lo descarto; lo dejo en standby por ahora.
Tengo que dedicarme un poco de tiempo a mí, así que he decidido planificar una dieta equilibrada (qué mal como ahora!), algunas sesiones de Body Pump para tonificar, y masajes periódicos con el fisioterapeuta para que me vigile la espalda: allí es dónde envío todas las tensiones, y se acaba resintiendo.
Otra cosa que me preocupa es el montón de gastos extras, inevitables, que se nos vienen encima. Necesito sacar dinero de debajo de las piedras para poder garantizar que mi princesa tenga la atención que merece y necesita. Eso ha hecho que nos embarquemos en un proceso legal para exigir responsabilidades a los que debieron proporcionarnos esa atención y sólo nos hicieron perder un año y medio de nuestro tiempo. Aún está el tema en sus inicios, pero vamos a ir a por todas, y que Dios nos pille confesados.
Tengo la cabeza en plena efervescencia con muchas otras historias, más personales si cabe y, por lo tanto, mucho más "desgastadoras". Tendría que hacer un poco de higiene mental y volver a organizar mi mundo, algo convulso ultimamente. Somos esclavos de nuestras visceras, y eso no siempre es saludable.
Y eso es todo de momento. Me dejo un montón de cosas, seguro, pero habrá tiempo de pensar en ellas. Voy a intentar cambiar la tendencia y vivir de forma analógica, no digitalmente, como llevo haciendo estos últimos años....
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SUS...PIRO
Tanto aire exhalado sin sentido... intentaré hacer algo productivo con él y convertirlo en palabras.